Anthropic y Project Glasswing: la IA encuentra 129.000 vulnerabilidades y dos ya están siendo explotadas

Project Glasswing de Anthropic descubre más de 129.000 vulnerabilidades verificadas entre abril y julio de 2026. Dos ya se explotan en la naturaleza: CVE-2026-26980 (Ghost CMS) y CVE-2026-61500. Además, abre el CVP con tres niveles de acceso.

Anthropic ha confirmado que su iniciativa Project Glasswing ha descubierto al menos 129.000 vulnerabilidades de software verificadas entre abril y julio de 2026, a las que se suman otras 5.500 encontradas entre abril y octubre a través de escaneos sobre código abierto. Más de 33.000 de los fallos verificados han sido clasificados como críticos o de severidad alta, aunque la propia compañía advierte de que la cifra real podría ser cinco veces mayor, ya que el dato procede sólo de una parte de los socios del programa.

El anuncio llega con la apertura del Cyber Verification Program (CVP), un programa que da acceso a modelos avanzados de Claude —incluidos Claude Opus 5.5, Claude Sonnet 5.5 y Claude Mythos 5.1— a equipos de ciberseguridad previamente verificados, con menos bloqueos y salvaguardas de los que tiene el modelo público. El CVP se estructura en tres niveles: Defense Access, para respuesta a incidentes y análisis de vulnerabilidades; Red Team Access, que añade pruebas de penetración autorizadas; y Specialized Access, reservado a un grupo limitado de organizaciones autorizadas para probar los sistemas de seguridad.

Los datos de evaluación son reveladores. Según la prueba CyScenarioBench, Claude Opus 5.5 bloqueó 46 de 50 tareas maliciosas en el nivel Defense Access, pero en el nivel Red Team Access no bloqueó ninguna y completó 34 de 50 tareas, la misma tasa de éxito que cuando el modelo se ejecuta sin ninguna salvaguarda. Sin acceso al CVP, el modelo bloquea todas las tareas al primer intento. Anthropic defiende que estos resultados les dan confianza para abrir las capacidades ofensivas a los defensores, argumentando que el doble uso de la tecnología exige que los equipos de seguridad cuenten con las mismas herramientas que un atacante podría aprovechar.

Lo más preocupante para los administradores de sistemas es que no todas las vulnerabilidades descubiertas por la IA son meramente teóricas. El investigador Patrick Garrity, de VulnCheck, ha analizado los CVEs creditados a Anthropic y a Project Glasswing y ha encontrado que dos de los 300 primeros ya están siendo explotados activamente en la naturaleza. De los 300, 39 son críticos, 141 de severidad alta, 81 media y 18 baja, lo que demuestra que la IA está bajando claramente la barrera para descubrir fallos de seguridad, aunque no todos ellos son directamente explotables.

Uno de los dos CVE con explotación activa es CVE-2026-26980, una inyección SQL en Ghost CMS —la misma sobre la que ya publicamos en este blog— y el otro es CVE-2026-61500, un fallo de falsificación de sesión en Rejetto HTTP File Server causado por un generador de números pseudoaleatorios débil. El caso de Ghost CMS es especialmente relevante porque muestra el ciclo completo: una IA encuentra el fallo, se publica el parche, y aun así los atacantes llegan antes de que muchos operadores actualicen sus instancias.

La otra cara de la moneda también está medida. Un informe reciente de Veracode señala que aproximadamente el 44% de las tareas de generación de código asistidas por IA introducen una vulnerabilidad de seguridad en pruebas automatizadas, y la tasa media de aprobación en seguridad entre todos los modelos se queda en el 56%, una cifra que apenas ha cambiado desde el primer informe. Es decir, la IA ayuda a encontrar fallos y a escribirlos más rápido, pero la calidad del código seguro generado por IA sigue estancada. 1Password ha recordado por su parte que cualquier parche generado por IA debe pasar revisión humana antes de llegar a producción.

Para los equipos de seguridad, la conclusión es doble: por un lado, merece la pena monitorizar los boletines creditados a Anthropic y Project Glasswing porque se están convirtiendo en una fuente fiable de CVE utilizables; por otro, conviene recordar que la IA también escribe código inseguro a gran velocidad. El equilibrio pasa por usar modelos como copilotos, no como autores únicos, y por mantener los procesos de revisión que ya teníamos antes de que existieran los LLM.

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